Miedo al trauma.

01.06.2019

Segunda parte.

El mes pasado, en el primer capítulo hablé del miedo al trauma con nuestros perros.

Miedo a o en situaciones diarias con nuestros canes, como por ejemplo, cuando estamos en el pipican y surge una situación de estrés entre perros, muy típico y habitual.

Nombré dos grandes áreas o formas de manifestar el miedo en el ser humano. Siendo en realidad estos miedos, una oportunidad para aprender, educar y educarnos, incluso evolucionar con nuestros perros.

La primera es, la no capacidad en el humano de gestionar y afrontar situaciones de estrés o desagradables. Por tanto y en consecuencia, tampoco tendrá esta capacidad nuestro perro.

Estamos restando experiencias para la relación con el perro y su entorno.

La convivencia con nuestros compañeros y el resto del mundo, no siempre será agradable o tranquila. También tendremos o viviremos situaciones de estrés o desagradables, ambas circunstancias muy necesarias para nuestra educación o aprendizaje juntos, como compañeros y durante muchos años.

La segunda forma de miedo es, ver un problema donde no lo hay. Creando el humano un problema inexistente.

Un ejemplo sería cuando la persona ya posee en su interior este miedo, por diversos motivos y no relacionados directamente con los perros. Evidentemente esta emoción la llevamos, demostrando y mostrando esta emoción negativa al perro. Entendiendo y sintiendo éste que hay un problema, aunque para el can, en principio, no lo hubiera.

A veces también me encuentro con personas que alegan, no querer hacer pasar a sus compañeros caninos por determinadas situaciones de conflicto, naturales y de la convivencia. Nos estamos limitando en experiencia y gestión de la emoción, muy útiles para la educación de nuestros perros. Incluso nuestra.

Siendo inevitable que algún día y de manera que no podamos controlar, nos veamos inmersos en una situación desagradable. Entonces no tendremos herramientas emocionales ni físicas, ni el humano ni el perro, para gestionar lo mejor posible dicha situación.

No se debe evitar a toda costa y por miedo al qué pasará, una situación de conflicto. Sino aprender lo máximo y mejor posible de cada experiencia junto a nuestro compañero, afrontando no evitando.

El miedo es una emoción o energía muy común entre nosotros los seres humanos.

Muchas veces necesario, pero todos sabemos que en exceso y en desequilibrio nos lleva a la parálisis o bloqueo, emocional, mental y físico. Sin poder ver más allá.

Está en nosotros intentar ver cómo lo vivimos y en todas las parcelas de la convivencia junto a nuestros fieles compañeros.