CAMINAR  JUNTOS  CON  CORREA.

01.08.2019

                                       

Hoy en día poner a nuestros perros una correa es algo necesario e incluso obligatorio en zonas urbanas, por este motivo es conveniente habituar y hacer que se sientan cómodos lo antes posible.

La actitud y la emoción de los perros puede cambiar cuando van atados, ya que son muchos los factores externos o del entorno que les influyen y nos influyen.

La elección de la correa genera muchas dudas, tenemos a nuestra disposición diferentes tamaños, en variedad de materiales ( tela o cuerda, cuero, nailon ) y son más o menos resistentes.

Necesitamos una correa resistente pero ligera, agradable al tacto y cómoda de llevar, de dos metros de longitud aproximadamente para tener más opciones de movimiento, sobretodo cuando no estamos paseando pero el perro está atado, de esta forma podemos saludar a otras personas y sus perros  más relajados y sin tensión en la correa.

En el caso de usar una correa corta o demasiado corta solo damos la opción al perro de ir pegados a nuestro lado, limitando mucho el movimiento y sin más opciones. Por ejemplo, al llegar a una zona verde o parque donde no podemos quitar la correa al perro, no estamos cómodos y el perro casi no se puede mover ni caminar, al saludar a otras personas y sus perros la correa siempre estará demasiado tensa y será difícil relajarse incluso moverse.

Una vez que entendemos las ventajas de usar una correa larga, yo enseño a los perros y a sus responsables dos modos de marcha o trabajo.

Modo paseo, enseño al animal a caminar al lado mio sin tensión en la correa y haciendo que el perro tome parte o responsabilidad en el ejercicio, es decir, el can debe entender qué le pedimos y debemos notar y sentir que se preocupa en hacerlo.

Modo libre, le doy toda la distancia de correa y le permito moverse con libertad, le dejo oler por donde desee, voy a saludar a otras personas y sus perros o hacen sus necesidades. Estas situaciones se suelen dar cuando llego a una zona verde, parque o cuando le doy un descanso del modo paseo.

Es importante  trabajar por igual los dos modos, paseo y libre, para crear un equilibrio emocional en nuestros paseos con la correa.

No debemos pretender llevar al perro siempre pegados a nosotros pero tampoco tirando y sin ningún límite ni comprensión.

Son dos modos claros para los perros y útiles para nosotros en nuestros pueblos y ciudades.

Es importante hablar de la diferencia entre llevar al perro o caminar juntos. En la primera el can no es consciente de estar caminando juntos o no entiende cual es nuestra intención, solo lo llevamos atado en tensión y su emoción seguramente será inadecuada.

En la segunda, caminar juntos, el perro se implica en el ejercicio, o sea, él entiende y se preocupa en caminar a nuestro lado, la correa nunca estará tensa y su emoción será la adecuada.

Como comentaba al inicio, en los tiempos que vivimos es casi necesario el uso de la correa. Aunque no la necesites cada día siempre habrá momentos en la  convivencia con tu compañero donde debas o necesites usarla.

Así que vamos a intentar buscar la comodidad para todos en los paseos, perros y humanos.